17 Noviembre 2021

La Selección en tricolor

Posted in Opinión, Barranquilla, Deportes

La Selección en tricolor

Por. Nixon A. Carranza P.
@nixoncarranza

Culmina el 2021 en materia futbolística para la Selección Colombia de mayores en cuanto a las eliminatorias rumbo a Catar 2022 y el balance tiene tintes de amarillo, azul y rojo, es decir a medias, con esperanza y en deuda.

En amarillo

La falta de gol es la principal advertencia que tiene el combinado nacional. Un anti récord de 466 minutos sin anotar pone en deuda a los delanteros colombianos, salva a esta cifra el que el conjunto dirigido por Reinaldo Rueda cierra el año en la cuarta casilla de la clasificación al mundial, gracias a los resultados de otros encuentros que han favorecido a la selección, por eso no está en rojo (aunque debería).

No hay ideas en el medio campo. Se sigue dependiendo de la genialidad de un solo jugador que mueva al equipo y los que han llegado a ocupar esta posición no lo han hecho de la mejor manera, o mejor, no les han salido los planes. A Juan Fernando Quintero la falta de fútbol de primer nivel le ha pasado factura, a Edwin Cardona ya ni se le tiene en cuenta, Juan Guillermo Cuadrado (el que mejor lo ha hecho) sufre de agotamiento tras tanto esfuerzo y sin resultado. Se hizo evidente la falta del 10, y no me refiero a James, sino al creativo al cual estamos acostumbrados a ver en la selección.

La defensa es una colcha de retazos que a veces funciona y a veces ¡ay Dios mío! nos pone a sufrir. Si bien como centrales están casi que fijos Yerry Mina y Davinson Sánchez los altibajos en la dupla son evidentes, sobre todo en el goleador de Colombia en Rusia. Ante la ausencia de alguno de ellos (por diferentes razones) Rueda a tenido que acudir a otros jugadores que no lo han hecho mal pero que no dan la total seguridad. Por los costados ha sido el bálsamo, las veces que Cuadrado ha tenido que jugar de defensa lo ha hecho bien, Yairo Moreno ha sido impecable, Daniel Muñoz, Johan Mojica y Estefan Medina, han sido hombres que han demostrado seguridad en las tareas defensivas y decisión en las ofensivas.

En azul (que podría ser verde solo por aquello del semáforo)

El Guajiro en primer lugar. ¿Alguna razón de más para exaltar lo grande que ha sido Luis Díaz? Luchador, con olfato, entregado, decidido, compañerista, alegre, inquieto, sagaz, se queda sin adjetivos calificativos el tremendo jugador (porque no es solo un delantero) que tiene la selección.

El regreso de James Rodríguez. Aunque el volante de Al Rayyan no está al cien por ciento todavía (producto de la lesión que sufrió antes de su regreso) su talento y fútbol están intactos y le hacían falta a la selección. El cucuteño es prenda de garantía para dejar en claras opciones a sus compañeros de cara a gol y su atrevimiento para encarar el arco contrario tarde o temprano derivará en otra joya como la marcada a Uruguay en aquel lejano mundial de Brasil 2014.

San Ospina y sus manos prodigiosas. El arquero de la Selección Colombia es sin duda el baluarte de los dirigidos por el vallecaucano Reinaldo Rueda. En cada partido recibe cientos, miles, millones de bendiciones (provenientes principalmente de las madres de los colombianos) para que el balón no se le cuele en las redes y toda esa buena energía de los colombianos la ha recibido el antioqueño.

Falcao completa la “santa trinidad”. El delantero del Rayo Vallecano, máximo goleador de la selección y hombre de una fe inquebrantable es la otra pieza clave en esta ilusión. Cada vez que está en la cancha transmite su positivismo y actitud a todos en la cancha, y fuera de ella también. Si bien no ha podido anotar las últimas veces que ha estado el Tigre cuando ruge hace sentir a todos como felinos listos para atacar.

En rojo

Cinco partidos sin ganar, esta es la cifra preocupante. La selección debe ganar si o si en su casa y fuera de ella vencer a rivales que han demostrado un nivel menor a que el elenco tricolor tiene (claro esto es fútbol y cualquier cosa puede pasar).

La improvisación de Rueda, da tumbos y tumbos sin encontrar el rumbo fijo. Al técnico le han fallado en la mayoría de ocasiones los cambios que ha hecho (ante Paraguay puso a debutar a dos hombres con talento pero sin experiencia en partidos tan importantes) y eso es notorio en la cancha y en el ánimo del equipo, muchas veces las transmisiones de los partidos han demostrado como vienen reclamos de los más experimentados a los más `pollos’.

El fortín ya no es la fortaleza. Cuando una selección va al Monumental siente la presión argentina, en el Hernando Siles la altura hace caer hasta al más fuerte, en el Arena do Sao Paulo la torcida hace bailar de miedo a los rivales; pero ¿en el Metropolitano? El calor ya no es garantía de victoria, hasta los nuestros se funden ante el sol de `curramba´ (obvio la gran mayoría juega en Europa), el ánimo y entusiasmo de los barranquillero se nota pero en la fiesta que se vive en las graderías y no en el aliento y ánimo que se le debe transmitir a la selección.

En resumen: que llegue el año nuevo y en enero podamos cortar la sequía, eso sí siempre y cuando sea para clasificar a nuestro tercer mundial consecutivo

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