El Festival Internacional de las Artes Vivas (FIAV) rompió fronteras en su segunda edición, llevando circo, danza y teatro a 15 ciudades del país, convirtiendo a Colombia en un escenario gigante donde el Caribe fue el invitado de honor.
Este festival marca un hito en la forma en que se vive la cultura y la ciudadanía. A través de la estrategia "Circuitos Vivos", doce obras nacionales e internacionales viajaron fuera de Bogotá, impactando a cerca de 80.000 personas en regiones que usualmente no acceden a estos espectáculos. No se trata solo de entretenimiento, sino de activar los teatros públicos y crear una red nacional que reconozca el talento de cada territorio.
El evento también abrió sus puertas a las nuevas generaciones. Los estudiantes de artes de universidades públicas tuvieron entrada gratuita, mientras que el programa "Artes para la Paz" reafirmó el papel de la cultura como herramienta de transformación social para miles de niños. Al incluir ritmos como el Son de Negro y el Carnaval de Barranquilla, el festival recordó que el arte es un derecho que nos conecta como ciudadanos.
Para la ministra de las Culturas, Yannai Kadamani Fonrodona, este giro hacia las regiones es una apuesta por la equidad. Según afirmó la funcionaria: “La descentralización del festival marcó un cambio estructural... garantiza el acceso equitativo a las artes”. Con esta visión, una función de alta calidad deja de ser un privilegio bogotano para convertirse en una realidad en los escenarios regionales.
Al cerrar sus funciones este 5 de abril, el FIAV deja un mensaje claro: el escenario es todo el país. Con una inversión enfocada en la circulación de artistas y la diversidad de públicos, este encuentro demuestra que cuando el arte sale a buscar a la gente, se fortalecen los lazos de paz y el orgullo de identidad cultural.
Con información y fotografía suministrada por OP Ministerio de Cultura
