Por. Metrópoli Online
En una sociedad cada vez más 'digitalizada' y con tendencia a utilizar dispositivos móviles como estrategia de entretenimiento, facilidad de consulta o practicidad para cumplir con las labores académicas o laborales; surge la preocupación entre los padres de cómo reconocer si el tiempo frente a los dispositivos está afectando a sus hijos.
Para los niños en la primera infancia (de 0 a 5 años), cuyo cerebro se encuentra en pleno desarrollo, el impacto de una exposición excesiva puede ser significativo. Más allá de las pautas de tiempo recomendadas por la Organización Mundial de la Salud -OMS- y la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), es crucial que los padres aprendan a reconocer las señales de alerta que indican que su hijo podría estar pasando demasiado tiempo frente a una pantalla.
Angela Campos, psicóloga y tallerista de 'Padres y Madres en sintonía' enumera algunos comportamientos que podrían encender alertas respecto a la sobreexposición, "desde el comportamiento podemos saber cuáles niños están siendo sobreexpuestos a la tecnología: Cuando tienen dificultades para la atención, cuando no comprenden muy bien el uso y sentido de los espacios, cuando no podemos lograr que se concentren o atiendan a las indicaciones; pero particularmente, cuando vemos que no comprenden el disfrute y el sentido de los espacios en los que se desarrolla", narró la profesional.
Señales de alerta
Expertos y estudios relacionados con el tema señalan otros comportamientos que requieren atención.
- Retrasos en el lenguaje y la comunicación: Un niño que pasa mucho tiempo viendo videos o programas, en lugar de interactuar cara a cara con adultos o pares, puede tener un vocabulario más limitado y dificultades para expresar sus ideas. Un estudio publicado en la revista JAMA Pediatrics encontró que a los 36 meses de edad, un minuto adicional de tiempo de pantalla al día se asociaba con una reducción de 6.6 palabras para adultos habladas alrededor del niño.
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Problemas de sueño: La luz azul emitida por los dispositivos electrónicos puede alterar los ritmos circadianos y suprimir la producción de melatonina, la hormona del sueño. Esto genera dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos y fatiga diurna.
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Afectaciones en el desarrollo social y emocional: La interacción con las pantallas es pasiva y unidireccional. La sobreexposición puede manifestarse en una falta de interés por el juego con otros niños, dificultad para mantener el contacto visual y una menor capacidad para regular las emociones, lo que se traduce en irritabilidad, frustración y cambios de humor. Algunos especialistas incluso han acuñado el término "autismo virtual" para describir los síntomas similares al autismo que surgen en niños con exposición excesiva.
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Dificultades cognitivas y de atención: Los contenidos de ritmo rápido y altamente estimulantes en las pantallas pueden sobrecargar el cerebro en desarrollo, disminuyendo la capacidad de atención y concentración del niño en actividades del mundo real. Esto se traduce en una menor capacidad para seguir instrucciones, terminar tareas y sentarse quietos.
Conciencia y la acción
Desde el programa 'Padres y Madres en sintonía' se llevó a cabo un taller con padres de familia para sensibilizar respecto a esta situación y proponer algunas acciones que ayuden a mitigar la sobreexposición en niños, en especial en la primera infancia.
"Con los padres de familia hemos identificado la necesidad y la oportunidad e importancia de construir planes familiares de uso de las pantallas, que nos permita comprender los espacios en los que vivimos, generar espacios libres del uso de la tecnología, pero también zonas donde podamos promover otras actividades como la lectura, el diálogo, la alimentación saludable y consciente y que estos nuevos planes permitan una nueva forma de relacionarnos en nuestra casa", concluyó Campo.
Es preciso recordar que según las recomendaciones de la OMS los niños menores a 2 años no deberían tener contacto con las pantallas, y de 2 a 5 años, el máximo debería ser una hora diaria.