Por. David Díaz
"Que robe, pero que deje algo" expresión de mierda que odio con todo mi ser y que valida que el fin justifica los medios en la política de este país: "El parque costó 10 veces más que el presupuesto inicial, pero qué importa, si los niños por fin tienen donde jugar". Haga memoria, nosotros lo validamos o lo hemos validado alguna vez.
La mentalidad colombiana es la principal fortaleza y debilidad de este país.
Somos resilientes, unidos y empáticos en momentos críticos como tragedias naturales y conflictos humanos; a su vez, somos ventajosos, hipócritas y acomodados a la situación como ideologías religiosas, políticas y otros apasionamientos (nótese que escribo en primera persona).
No cuestionamos nada si va en detrimento de algo que apoyamos Vs destruimos todo lo que mi opositor propone, como por ejemplo, que el buque Benkos Biohó zarpó rumbo a Buenaventura hasta hace a penas unos días y la presidencia de la República ni lo ha mencionado. ¿Por qué? Porque es un logro del gobierno anterior, pero bueno, al menos lo hizo, gracias presidente ADLE.
Mientras la política siga siendo vista como un negocio y no como lo que debe ser, es decir, un ejercicio público para el desarrollo y bienestar de los ciudadanos; y mientras usted y yo sigamos haciendo la vista gorda cuando "nos conviene", aquí seguirá todo igual, porque no hay autocrítica, porque no hay consciencia, porque es "normal" que "ellos" roben o saquen provecho, no ve que la presidencia es un negocio, esto es una empresa.
El balón de la discordia
No diferenciar el marketing de la política que son dos cosas muy distintas. La una tiene fines netamente económicos y la otra fines sociales. Si el balón dijera "Presidencia de la República", todo bien. Ahora dirán: al niño no le importa, balón es balón, es el adulto el que lo exagera, pero ¿Qué repercusión tiene esto en el recuerdo del niño?, ¿Cuál es la finalidad de la labor?, ¿Qué se trabaje el estado psicosocial del menor o que el menor recuerde mi marca?
Imaginarium es una tienda de juguetes para niños muy exitosa, en sus locales hay una puerta pequeña, justo para el tamaño de ellos. Imaginarium busca conectar con su principal cliente, el niño. Eso es marketing ¡Y del mejor! El niño crece y siempre recuerda esa cercanía de una marca con él o ella. La política debe funcionar distinto, es bajo otra dinámica que debe ir el mensaje, esa es la gran diferencia con otros países como Australia o lo países nórdicos. El político no está haciendo branding, está sirviendo a su pueblo, ese es el honor, esa es su función.
Si seguimos viendo solo el resultado y no el proceso, seguirán ganando las elecciones los que más gritan, los más populistas, los más demagogos, porque ellos ya aprendieron que a la gente no le importa que "todo vale", "si a mí me conviene... que todo valga".
